martes, 30 de octubre de 2012

Caída libre.


Tengo miedo a las alturas. Pánico  Y al mismo tiempo una envidia irrefrenable hacia quien si puede tirarse por un puente sin mas seguridad que una cuerda atada a la cintura. Dicen que es muy seguro. También dicen eso de los aviones. Nadie habla de los que no llegaron a contar la experiencia de haber sido tan valientes como para tirarse, como para realizar el viaje. Nadie quiere hablar de ello. Hacen como si no hubiera pasado. Pero paso.

Tengo miedo a las alturas. Pero no al amor. Sé que debería tenerselo. Pero no puedo. En ocasiones creo que es mejor hacer puenting, si la cuerda se rompe moriré y fin. El sufrimiento acabara. En el amor no hay cuerda. Solo alguien en el que confías que te recoja, si caes y no esta te das contra el suelo. Pero sigues vivo. Y al mismo tiempo muerto.  Sobrevives, ¿Pero a que precio? A uno demasiado alto. Y aún así no le tengo miedo. Ya no.

Tan solo clemencia.

Se que dicen que las mujeres somos malas, que nos ensañamos cuando algún hombre nos deja o nos engaña, que los metemos a todos en el mismo saco y que a veces somos demasiado parecidas a ellos. Y todo es cierto, de la misma forma que era cierto que la cosa esa, y la llamo "cosa" a falta de un nombre mejor y más concluyente, era fea de esta fealdad que lo es con maldad. De esa que ves por la calle y te giras porque no puedes creerte que tales rasgos puedan ser de verdad. Tan fea que mas que enfadarme o seguir arremetiendo contra él por lo que me había hecho y por la manera en la que me había dejado solo pude reírme  Reírme y pedir a Dios que tuviese clemencia de su vista, que la pobre iba a sufrir y siendo él pleno consciente y participe de tal castigo auto-impuesto.