martes, 13 de noviembre de 2012

¿Como la trucha al trucho? Pues más.

Tengo tu olor en la piel, en las entrañas, en el alma. Los recuerdos de noches pasadas  me inundan. Tus sonrisas en la oscuridad, que no veo pero que siento dentro. Esa voz rota con la que me dices te quiero cuando estas en lo más dentro de mi y en el preciso instante en el que te siento en cada centímetro  Tu sonrisa, mi risa, cosas que no deberían tener lugar en lo que hacemos, pero lo tiene. Como lo tienen tus manos en mi espalda, en mis piernas, en mi piel, en mi. Siento tu respiración tan agitada como la mía, tan rápida y superficial, tan provocadora. Mira lo que provocas en mi, que casi no llega el aire a mis pulmones y no siquiera lo hecho en falta. Me sustento con tu aliento. Tu aliento, que se mete lentamente por mi nariz y me coloca. 
Me hace adicta a ti, como si tuviera opción a no serlo. Como si no lo fuera ya, y pudiera oponerme a ello.


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