miércoles, 13 de febrero de 2013

¡GANÉ!


Hola, escribo esto desde su cama, desde nuestra cama. Esa que huele tanto a mi como a ti. Desde la seguridad que me da ver tus brazos rodeándome  Que típico.  Tan atípica es nuestra relación  que cuando en ella aparece un tópico  me encanta. Y lo hago nuestro. Y a partir de ese momento forma parte nuestra vida. Esa que comparto casi las 24 horas, que un día tiene, contigo. Las que más me gustan trascurren en esta cama. Me encanta este lugar. Por las razones obvias, y por mucho más. Por esa forma que tienes de sonreír cuando te despierto a besos. Por esa forma en la que frunces el ceño cuando de clavo los dedos en un costado en un intento desesperado de que me prestes atención.  Tantas cosas. Palabras dichas en susurros.  Declaraciones, y no solo de amor, también de guerra. De esa guerra dulce, que solo ocurre entre sabanas, en la que nunca hay perdedores, porque todos los participantes ganan algo, más que un premio de consolación, menos que una victoria sobre el otro. Pero igual de dulce y gratificante.

Tu eres mi victoria, pase lo que pase entre esas sabanas y fuera de ellas. 

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