jueves, 30 de mayo de 2013

Con el agua al cuello.

Hace poco leí que "El amor es lo que te hunde, no lo que te saca del agua." Si eso es cierto yo estoy con el agua el cuello. Y me encanta. Y probablemente no podría hacer otra cosa. Aunque más bien no querría. 
El amor es mi pasión, mi sueño y mi debilidad, y me gustaría decir que también es mi talento, pero yo ,mejor que nadie, sé que eso no es cierto. Y a pesar de vivir por y para el amor, y no solo por el mio si no también por el ajeno, debo ser sincera:
El amor no es fácil. Nunca lo ha sido. Y quien diga que si lo es, o miente o es un necio. Las parejas que llevan 50 años juntos y todavía se aman, tuvieron momentos en los que en vez de tirarse besos se tiraron jarrones, que en vez de hacer el amor, firmaban declaraciones de guerra. Y lloraban, que en el amor ,por una cosa o por otra, siempre se llora. Pero es verdad eso que dicen que después de la tempestad viene la calma, y todo pasa. Todo pasa y después te ríes de ello. Si no luchaste, te reirás de ello con nostalgia, amargura y sin esa persona que te dio esos momentos. Pero si luchaste con el corazón en la mano, te reirás con el corazón de la otra en tu pecho. 
Y es que no es el destino si no el amor quien pone cada cosa en su lugar.

Por muy duro que sea el momento, si me amas, lucha por mi. Por seguir a mi lado, por no perderme, al menos en ese instante. Que yo haré lo mismo, y poco a poco seguiré ahogándome en este mar que llaman amor. Sin oponer resistencia.