
Reírme contigo, escuchar cada una de tus tonterías, poder hablar sin problemas, sin complicaciones, sin necesitar pedir perdón por las malas decisiones, sin reproches, abrazarme a ti, rozar tu espalda con la punta de los dedos, lamer tu garganta lentamente, ver cómo te estremeces y la piel se te pone de gallina, sentir tu aliento en mi pelo, que me beses en la frente suave y repetidamente, parar el tiempo, mirar tus ojos verdes y volver a ser felices.

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